Crónica desde la mascletá

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El pasado jueves cinco de marzo nos sonó el despertador a las seis y media de la mañana. Nos levantamos con la alegría del que va a tener un día de cine. Tomamos un tren que nos llevó a una Valencia de ambiente festivo y olor a pólvora. El motivo que nos trajo a la capital administrativa de nuestra comunidad no fue otro que la invitación del IVAC (Instituto Valenciano del Audiovisual y la Cinematografía) para asistir a un coloquio con otros festivales de cine la Comunitat Valenciana.

El lugar del evento fue la Filmoteca y denominado Festimapp, además de ser el punto de encuentro por un día entre los distintos festivales, es un elemento aglutinador e indexador de los mismos, que creemos de gran utilidad para el público y para los cineastas, que a través de una lista organizada, podrán ver los eventos festivaleros cercanos a su población, ya sea para asistir como público, como para inscribir sus obras (http://ivac.gva.es/fomento/festimapp/mapa).


Los ponentes comenzaron hablando de la situación de la distribución cinematográfica en las salas de Alicante, Valencia y Castellón; las dificultades técnicas y económicas a las que se han enfrentado dichas salas tras la muerte del celuloide y el acondicionamiento para el digital. Después se abrió el debate sobre las alternativas de explotación de eventos en las salas de cine: emisiones deportivas en directo, ópera, danza, etc.


Una de estas nuevas posibilidades abiertas para convertir las proyecciones cinematográficas y audiovisuales en un evento, vino de la mano de Olorama, una empresa valenciana que ha creado una tecnología que permite además de visionar la película, olerla. Pudimos experimentar de primera mano esta tecnología que todavía está en fase casi embrionaria.



Durante el descanso tuvimos la oportunidad de conocer a organizadores, programadores y directores de otros festivales que no habíamos tenido la oportunidad de conocer en persona. Después venía lo realmente interesante y la prueba de fuego: tocaba escuchar las tendencias y las reglas de oro para llevar un festival a buen puerto. A partir de aquí, y conforme íbamos escuchando “cine invisible”, “atención a los cineastas de la zona”, “actividades formativas”, etc, se marcaba en nuestras caras la sonrisa de “estamos acertando”.


Al término del coloquio y al grito de “¡que empieza! ¡que empieza!” subimos corriendo al ático de la Filmoteca y gracias a que el personal de la misma nos lo permitió, pudimos disfrutar del ambiente de la mascletá e incuso hacernos alguna que otra foto con las falleras. Tras un paseo por Valencia y unas cañitas para refrescar el calor de aquel día, hablamos sobre las novedades que tendremos este año en el festival y lo emocionados que estábamos con las nuevas secciones, con las actividades paralelas programadas, etc.




A las seis y media de la tarde, tomamos de nuevo el tren que nos traería hacia Aspe, felices y sabedores de que lo estamos haciendo bien.

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